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El café puertorriqueño escaseará en los negocios (horizontal-x3)
Arber Bermúdez vive del seguro social y de los ingresos que genera su finca. Su situación económica ahora se dificultará debido a María. (Suministrada)

Yauco - Los amantes del café puertorriqueño pasarán meses amargos, pues el huracán María arrasó con las cosechas y plantaciones del aromático fruto, lo que amenaza a la industria y particularmente a los productores del café especial.

“El café se perdió, el huracán destruyó las plantaciones y habrá escasez. Esta iba a ser una de las mejores cosechas de café, pero María se la llevó”, expresó con lamento Abimael Ruiz, miembro de la cuarta generación de caficultores en Yauco y dueño del negocio Café Don Ruiz en el Cuartel Ballajá en Viejo San Juan.

Café Don Ruiz no ha reabierto, pues no hay energía eléctrica en la Ciudad Vieja y apenas hay visitantes; pero la preocupación principal de su dueño es dónde conseguirá, a largo plazo, la materia prima de su negocio y de qué vivirán ahora los caficultores.

El Nuevo Día dio un recorrido por las zonas cafetaleras de Yauco y Maricao para apreciar los estragos que causó el ciclón y conversar con los caficultores sobre cómo se perfila el futuro de dicho sector.

“María me tiró a matar. Se fue el 100% de la cosecha de café, y también la de guineo, mangó, aguacates, cítricos y plátanos. Esto no tiene perdón”, dijo Ulises Ruiz Vargas, agricultor hace medio siglo y quien tenía 122 cuerdas sembradas en el barrio Rubias, a casi 3,000 pies altura sobre el nivel del mar. Allí residen más de medio centenar de agricultores.

Hace dos años Ruiz Vargas sufrió un aparatoso accidente en su finca que lo mantuvo en coma por varios meses. Tras sobrevivir a este huracán, él y su familia se han encargado de suministrarles agua y víveres a los residentes del sector. “Dios tenía un propósito conmigo, y era que pudiera ayudar a mi gente en esta emergencia”.

No obstante, Ruiz Vargas está preocupado por el porvenir de la veintena de empleados que trabaja en su finca, pues reconoce que se le dificultará generar ingresos. “Para mantener la empleomanía va a ser cuesta arriba”. Señaló que el gobierno debería implantar un programa como el extinto Valempleo, un subsidio salarial que lanzó la administración de Pedro Rosselló en la década de 1990.

Otro asunto que le preocupa es la escasez del café puertorriqueño y el que los consumidores que compren café comercial –el que se vende en supermercados, colmados y tiendas al detal– piensen erróneamente que están adquiriendo café 100% puertorriqueño. “El DACO (Departamento de Asuntos del Consumidor) va a tener que ordenar que se elimine el mensaje ‘café 100% puro de Puerto Rico’ porque eso va a ser una falacia”, sostuvo Ruiz Vargas.

El café comercial es mezclado con café de otros países que la Administración para el Desarrollo de Empresas Agropecuarias importa. Mientras, el café especial usualmente es de granos 100% puertorriqueños.

“La agricultura quedó liquidada completamente. Se perdió todo”, expresó Arber Bermúdez, mientras subía una jalda en el sector Carrizales del barrio Prieto.

El sustento de su familia depende del seguro social que recibe y de las cosechas que genera en su finca. “Yo cogí $1,000 prestado en los que se daba la cosecha. Ahora, con lo que me dé el seguro tendré que pagar, y veré cómo sigo reponiéndome por ahí”.

El gobierno –ni la actual administración ni las pasadas– apoya la agricultura en la montaña, según Bermúdez. “Nos tienen abandonados, los incentivos y los empleos son para los de la costa”, aseveró.

Por su parte, Hermer Ruiz Santiago, mayordomo de Café Don Ruiz, aseguró que la economía de la zona quedó en el piso. “Aquí todo el mundo depende del café. Son cientos de empleos que se pierden. Van a ser unas Navidades bien tristes”.

Señaló que María los golpeó más fuerte de los que esperaban. “La pérdida en la agricultura fue 100%, hay que empezar de cero”. Para levantar el sector de café hará falta que el gobierno les otorgue ayuda. “Necesitamos semillas, abono, incentivos para reconstruir las fincas y subsidio parala mano de obra”, agregó.

Tres años para tener café

De los productos agrícolas “el más difícil de levantar será el café. Los farináceos se producen en menos de un año; el ají, la calabaza y la lechuga en tres o cuatro meses; pero el café tarda tres o cuatro años en cosecharse”, dijo Wilfredo Ruiz Feliciano, presidente de la Asociación de Beneficiadores de Café de Puerto Rico.

Otra de las limitaciones para que el sector se recupere es que los caficultores aseguran solo las cosechas y no las plantaciones porque es costoso. “Eso es algo que hay que trabajar. Si el gobierno da incentivos para establecer cuerdas de café, ¿cómo es posible que no proteja su propia inversión? Es algo contradictorio”, sostuvo al indicar que el gobierno debe tener un seguro para plantaciones, tal y como tiene para las cosechas.

Opinó que tras el azote de María, el número de caficultores y de beneficiadores disminuirá. Hoy quedan 4,000 caficultores y 70 beneficiadores de más de 11,000 que hubo hace una década y de 560 que había en 1991, respectivamente.

“El café es la actividad económica principal de una veintena de municipios en la zona montañosa”, recalcó el presidente de los beneficiadores, al tiempo que urgió al gobierno a diseñar un plan para revitalizar a este sector que genera 40,000 empleos.

Para ayudar económicamente a los caficultores de la zona, Abimael Ruiz creó un Go Fund Me.


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