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Participantes de la organización Boys & Girls Club trabajan en el “Fab Lab”, un espacio de fabricación digital para niños y jóvenes, que ubica en el municipio de Isabela. ([email protected])

Hace cuatro años, Jan Santiago visitó por primera vez el centro de Boys & Girls Club de Isabela. Entonces, tenía 15 años y una visión borrosa de cuál era esa área de interés en la que quería desarrollarse.

Hoy, ya con 18 años y aceptado al programa de Ingeniería en Computación de la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto de Mayagüez, Jan sabe claramente hacia dónde desea encaminarse. “Al principio tenía la iniciativa, pero aquí he podido desarrollarme porque me han dado la oportunidad de producir y generar esa pasión”, expresó el joven.

Jan es uno de los 45 jóvenes que participaron en el primer ciclo del programa Project Maker o empresarismo, una de las nuevas ofertas que Boys & Girls Club les ofrece a sus participantes enfocada en el desarrollo de una conciencia emprendedora, explicó Bárbara Rivera, líder de área de la organización.

“Creamos un espacio creativo y seguro donde se puedan desarrollar como líderes y obtener las herramientas necesarias para cumplir sus metas académicas, personales y profesionales, asegurando que con esas herramientas puedan obtener o generar su propio trabajo y salir del ciclo generacional de la pobreza”, abundó.

En el caso de Jan, este tuvo la oportunidad de desarrollar, junto a Víctor Barreto y Tatiana Pérez, una idea de negocio, la cual nombraron Young Employee, con el propósito de ayudar a los jóvenes de entre 16 y 21 años a obtener su primera oportunidad laboral.

“Fue una experiencia que no la cambio porque me ayudó a crecer como persona, me ayudó a descubrir la parte de negocios que yo no sabía que tenía y que me gusta”, indicó Víctor sobre la propuesta que actualmente está en la fase de elegir un joven que esté en esa búsqueda de empleo y guiarlo en todo el proceso.

La innovación en los ofrecimientos de la organización ocurre a 49 años de su presencia en la Isla y tras analizar las necesidades actuales de la población que atiende, de la cual el 89% vive bajo el nivel de pobreza.

Estadísticas de la entidad apuntaban, además, a que, aunque un gran por ciento de sus participantes ingresaban la universidad, una parte de estos abandonaban los estudios durante el segundo año académico, movidos principalmente por situaciones y factores de vida.

Project Maker es también una ruta que transcurre en la misma dirección de la realidad actual del País, donde se ha visto un despunte en el desarrollo del empresarismo o autoempleo ante la reducción de puestos de trabajos disponibles en el Gobierno y la empresa privada.

Cada currículo, abundó Rivera, fue diseñado en alianza con el Centro para Emprendedores. El enfoque es impactar al niño desde los 6 años, para que desarrolle una conciencia emprendedora desde pequeño y así romper con el ciclo de pobreza.

“El mensaje es, vamos a identificar cuáles son tus fortalezas, tus habilidades, qué te gusta y cuáles son las fortalezas de la gente que tienen alrededor para que puedan trabajar en equipo”, expresó Nerma Albertori, fundadora del Centro para Emprendedores.

Como parte de su implementación, el pilar de desarrollo empresarial o Project Maker les provee la oportunidad a los jóvenes de participar de tres vivenciales o start-up, proceso en el que no solo tienen crear su idea de negocio, sino que, además, reciben capacitación en áreas como mercadeo, proyección y financiamiento.

“Yo no me veía como un emprendedor, pero en el proceso me di cuenta que en verdad yo puedo hacer las cosas. Esta experiencia que he vivido me ha funcionado para decir ahora mismo que quiero estudiar administración de hoteles y restaurantes”, dijo Gabriel Gracia, de 18 años, al agregar que a largo plazo quiere tener un restaurante. Las ideas de negocio desarrolladas por los participantes no están sustentadas en el vacío, sino en las oportunidades de mercado del área de residencia para así ampliar las oportunidades reales de obtener o crear un empleo.

Al momento, el programa está siendo implantado en las casas clubes de Loíza e Isabela y en el residencial Ramos Antonini, en Río Piedras. El enfoque en Loíza y Río Piedras es en las áreas de turismo ante la cercanía de hoteles, el aeropuerto internacional y destinos de interés para el visitante. En Isabela, la zona de oportunidad es la tecnología ante el establecimiento de varias industrias en la región.

La idea de negocio de Gabriel fue Explore in P.R. y, aunque se conceptualizó como una aplicación para hacer turismo interno, en el proceso se fue desarrollando y hoy día busca ser, además, una página web.

Tras finalizar el primer ciclo de preparación, los participantes presentaron sus ideas de negocios. En el caso de Gabriel, recibió una beca para estudiar programación.

Daisy Bonilla, de 15 años, creó la idea de negocio Spotyfood, una herramienta digital a través de la cual las personas pueden identificar los lugares de comida cercanos a su ubicación de acuerdo a sus gustos. “Antes de llegar al club no era muy outgoing, sino más del safe side, y luego comencé a hablar con gente y me di cuenta de muchas cosas para las que soy buena y nunca las hice”, compartió.

moderno laboratorio

La novedosa plataforma incluye, además, un Fab Lab, espacio de fabricación digital para niños y jóvenes que cuenta con lo último en tecnología, localizado en la casa club de Isabela.

“Estas carreras que están alineadas a las ciencias a veces son un reto y las ven como algo imposible, pero si desde temprana edad los expones a que es tangible, sabrán que no hay imposibles”, señaló Rivera sobre las intenciones al establecer el espacio gracias a la donación de una industria del área.

El laboratorio es, sin duda, un lugar que despierta la creación de los jóvenes. Cuenta con una impresora 3D, capaz de realizar réplicas o prototipos a partir de un diseño hecho por un ordenador o descargado de internet, por ejemplo. Posee también un laser cutter, máquina capaz de cortar y grabarmateriales como la madera, el cristal y metal.

“La aplicación de esta sección es ilimitada, es cuestión de identificar un problema y buscar la solución”, abundó Rivera.

La idea de negocio de Hillary Guevara se denominó Special Children Academy, una empresa dedicada a la creación de prótesis para niños interesados en desarrollarse en el deporte de atletismo.

Con la tecnología disponible, Hillary creó una prótesis a escala. El próximo paso es consultar con ortopedas y médicos para que compartan con ellos su conocimiento y sugerencias.

Hillary es una de las jóvenes que no solo ha definido sus intereses académicos a largo plazo, sino que en lo personal ha logrado evolucionar satisfactoriamente. “Yo voy a lograr mi proyecto y va a ser grande, va a ser único para esos niños”, relató la joven de 16 años. “Yo era una niña que ni hablaba y llegaba aquí y me sentía libre, podía usar mis habilidades y expresarme”, agregó Hillary al repetir “yo soy otra persona. Soy otra”.

Su interés es desarrollarse en las artes o iniciar una carrera en terapista física. Otra gran parte de su energía, está dedicada al baloncesto. Al momento de esta entrevista, esperaba la noticia para saber si ingresaría o no en la Federación de Puerto Rico.

“Nosotros apostamos en innovar, en crearles nuevas oportunidades, creemos en ellos. Nosotros sabemos que todo lo que hacemos, ellos lo van a llevar a otro nivel. Me da una buena señal el escucharlos y que lo que estamos haciendo le están abriendo las oportunidades y la visión a nuevas cosas”, puntualizó Rivera.


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