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Actualmente, Ubiñas preside la Junta de Síndicos de la Fundación de Desarrollo Panamericano. (AP / Mark Lennihan)

WASHINGTON.- Justo cuando ha arreciado la estigmatización de los latinos y judíos, el boricua Luis Ubiñas ayuda a dar forma a una nueva coalición que tiene como objetivo estrechar lazos y acentuar que esas comunidades tienen un destino común en Estados Unidos.

El recién creado Concejo de Líderes Latinos y Judíos –que nace con el auspicio del influyente Comité Judío Estadounidense (AJC, por sus siglas en inglés)– tuvo su primera reunión consultiva hace unos días en la capital estadounidense.

La entidad reúne a más de 30 personalidades judías y latinas de EE.UU., entre ellos el exsecretario de la Vivienda Henry Cisneros, el exsecretario de Comercio Carlos Gutiérrez, la exsecretaria adjunta de Estado para Latinoamérica, la puertorriqueña Mari Carmen Aponte; y el excongresista Howard Berman.

Ubiñas, nacido en el condado neoyorquino del Bronx, fue presidente de la Fundación Ford, una de las más grandes e influyentes del mundo. Actualmente, preside la Junta de Síndicos de la Fundación de Desarrollo Panamericano.

De joven fue periodista. Y también trabajó como consultor de telecomunicaciones, tecnología y medios con la empresa McKinsey & Company.

La coalición se forma en momentos en que el presidente Donald Trump ha endurecido la política pública sobre las deportaciones de indocumentados, después de haber mantenido una campaña en la que describió a los mexicanos indocumentados –afirmando que solo hay algunas excepciones– como criminales comunes, y de haber promovido un decreto que limitaría el acceso a EE.UU. de personas procedentes de siete países eminentemente musulmanes.

A su vez, surge bajo un ambiente en EE.UU. en el que solo en 2017 se ha registrado más de un centenar de amenazas de bomba contra escuelas y centros sociales judíos y ataques contra cementerios judíos. Recientemente, un mural de la bandera de Puerto Rico en Trenton (Nueva Jersey) –parte de un proyecto de la comunidad boricua– fue vandalizado con una pintada de la esvástica nazi.

Las manifestaciones de los últimos meses para denunciar restricciones en el acceso a EE.UU. de los inmigrantes, la retórica en contra de los indocumentados, defender los derechos de la mujer y de la comunidad LGBTT también han incluido el repudio de los mensajes de odio en contra de la comunidad judía.

Ubiñas destacó que la coalición es una extensión de iniciativas como la creación en 2011 del Caucus Latino-Judío en el Congreso estadounidense.

En Estados Unidos, hay cerca de 55 millones de hispanos y la población judía se calcula en cerca de 5.7 millones.

“La comunidad latina ya es el grupo étnico más grande en EE.UU. La comunidad judío estadounidense está extremadamente bien organizada porque han estado aquí por tanto tiempo y se han enfrentado a muchos retos, pues lidiar con la discriminación ha sido gran parte de su historia. Se han enfrentado a muchos de los asuntos con los cuales lidiamos nosotros”, indicó Ubiñas.

En ese sentido, Ubiñas consideró que “combinar la capacidad organizativa, la pericia y la historia de la comunidad judía con la gran escala que tiene la comunidad latina genera la posibilidad de una coalición de influencias enormes”.

¿Por qué la coalición?

–Tenemos una historia sorprendentemente común. Cuando nuestros hermanos mexicoamericanos y centroamericanos emigran a este país, enfrentan la misma discriminación a la que se enfrentaron los judíos hace un siglo. La barrera puede haber sido agua, no un muro, pero existía. Las historias de exclusión y rechazo de las familias judías no son diferentes de las de los inmigrantes de hoy.

¿La atmósfera que se vive hoy en EE.UU. tiene alguna relación con la formación del concilio?

–La idea del Concilio precede los retos del momento. Pero, los retos que hay en EE.UU. son reflejo de por qué este concilio es tan importante. Ha habido una ola de discriminación y odio que se ha desatado por diferentes razones en los últimos seis meses. Ese odio ha golpeado cementerios judíos, tiendas que son propiedad de latinos y gente que parece musulmán. Son actos que toman diversas formas, pero, cuando (varios) grupos son atacados a la misma vez, es un recordatorio de que tienen que actuar unidos, de que tienen que respaldase el uno al otro.

¿Los incidentes de discriminación u odio en contra de hispanos y judíos están relacionados? ¿Provienen de la misma gente?

–Estamos en un momento en que la gente permite que sus prejuicios y odios se manifiesten. Los prejuicios y odios no tienen límites. Promueven ese sentimiento hacia judíos, negros, latinos y musulmanes de la misma forma. Tenemos que encontrar la forma como colectivo de enseñar y demostrar que todos somos estadounidenses y contribuimos a este país. Somos una nación de inmigrantes. Todos pasamos por la situación de ser nuevos. La idea de ser latino, judío o musulmán, enfrentando este tipo de discriminación, es doblemente dolorosa, porque los abuelos de los que cometen esa conducta pudieron también haber sido discriminados.

¿Culpa de esa ola a la retórica del presidente Donald Trump?

–No culpo al presidente Trump por lo que está ocurriendo. Creo que el odio que vemos no fue inventado hace 100 días cuando el presidente Trump fue elegido. Lo que vemos ahora son acciones basadas en prejuicios y antisemitismos profundos. Culpar a una persona es tratar de simplificar la situación, pues, si consideras que es causado por Donald Trump, pensarás que va a desaparecer cuando ya no sea presidente en cuatro u ocho años.

¿Pero su retórica puede estar incentivando a algunos grupos o hacerles pensar que es algo normal?

–Mi posición es que, cuando el prejuicio se exhibe a sí mismo de esta forma, es algo más fundamental y hay que lidiar con el asunto como un problema sistémico, no como la causa de una persona o un partido.

¿Cuáles son los próximos pasos del Concilio, una vez organizados?

–Estamos en el proceso de discutir propuestas para establecer una agenda. Tenemos que comunicar a oficinas gubernamentales la importancia de las comunidades latina y judía.

Tienen demócratas y republicanos en su organización: Henry Cisneros fue miembro del gabinete de Bill Clinton, Carlos Gutiérrez del gabinete de George W. Bush.

–Somos absolutamente bipartidistas. (Hay) encuestas (que) a menudo identifican a los hispanos como 30% progresistas y 30% conservadores.

Pero, es indudable que la amplia mayoría de los hispanos votan por los demócratas.

–Uno tiene que preguntarse por qué, si es una cosa permanente. Cuando se encuesta a los latinos por temas de valores, culturales, oportunidades económicas, educación, asuntos conservadores como la educación católica o religiosa, somos un grupo político sorpresivamente diverso. El hecho de que votamos 70 a 30 u 80 a 20 demócrata, puede ser porque los demócratas hacen un mejor trabajo para acercarse a nosotros o han estado en el lado correcto de los asuntos que nos importan, como inmigración. Pero, para mí, eso no es una condición permanente.


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