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LOÍZA.- “El cambio va” y, en efecto, el cambio llegó a este pueblo con la elección de Julia María Nazario Fuentes como la nueva alcaldesa.

Y ese cambio que prometía como su lema de campaña fue uno drástico. Desde el resurgimiento de Loíza como municipio en 1970, solamente tres hombres han dirigido la poltrona municipal, todos afiliados al Partido Nuevo Progresista (PNP).

Ahora, una mujer afiliada al Partido Popular Democrático (PPD) será quien esté al mando de las riendas del municipio.

Su pasión por su pueblo y amor por su partido lo heredó de su madre, Carmen Lydia Fuentes, quien ahora tiene 85 años. Fue por eso que en el 2012 aspiró a ser representante del distrito 37, pero no resultó electa.

No obstante, durante esa campaña fue casa por casa de las 54 comunidades de Loíza, escuchando sus quejas, preocupaciones e ideas.

De ahí surgió su “enamoramiento” por las necesidades de su pueblo y entendió que le serviría mejor desde la alcaldía y no desde el edificio de mármol a lo lejos en la capital.

Nazario Fuentes regresó a los hogares de los loiceños con propuestas basadas en sus consejos. Opinó que por eso resultó electa sobre el actual incumbente, Eddie Manuel Manso Fuentes, quien lleva 12 años como alcalde del PNP.

Dijo que su triunfo con 5,570 votos versus los 4,544 sufragios que obtuvo su contrincante no le sorprendió.

Ahora, siente un “torbellino de alegría” y comienza a acostumbrarse a la “fama”, según dijo a El Nuevo Día cuando llegó a la plaza de Loíza para la entrevista con este medio.

La educadora de expresivos ojos verdes cuenta con un doctorado en consejería. Se crió corriendo por las calles, disfrutando de las típicas frituras de Piñones, y ahora cocina “el mejor salmorejo de jueyes”. Disfruta ver personas bailando bomba y plena, aunque confiesa que no la baila debido a su religión y “porque tengo dos pies izquierdos”.

“Tengo primos negros, blancos... En mi familia, como en todas, hay de todo. No lo sentí nunca (discrimen). Eso no lo miraron en las elecciones. No he sentido rechazo, me enseñaron que todos somos seres humanos iguales. Lo que nos diferencia son las actitudes, el carácter, la moral y los principios”, aseguró.

“Voy a cuidar mucho las tradiciones de mi pueblo. Esa es mi base para levantar el turismo”, agregó Nazario Fuentes, quien desea “pulir el diamante” que es su pueblo costero para atraer a turistas.

Igualmente ocurre con la imagen que algunos tienen de Loíza, como un pueblo pobre y con un nivel alto de criminalidad.

“Esa no es la realidad. Hay criminalidad como en toda la Isla por situaciones de narcotráfico, pero en esencia no somos un pueblo violento. Es un pueblo hospitalario. Hay que cambiar esa visión”, apuntó Nazario Fuentes, quien después de la entrevista iría a almorzar a casa de su madre, que le preparó arroz blanco con huevo frito y maduros.

En cuanto a su familia, destacó que su esposo, Félix Algarín, ahora se despide por las mañanas diciéndole “nos vemos, alcaldesa”, en vez de “nos vemos, Yulín”, como le dicen sus allegados. La hija de su esposo ya le dice “primer damo”.

Entre las prioridades de la gerente de proyectos en el Departamento de Educación desde el 2013, están proveer viviendas, instalaciones recreativas y deportivas para la juventud, empleos y desarrollar la pesca, entre otros.

Le preocupa que el Municipio “esté en la quiebra, es el pueblo con la peor administración fiscal en Puerto Rico”, pero espera poder comenzar con trabajo social y proyectos de bajo costo con el fin de que “las comunidades se apoderen de sus espacios” y puedan desarrollarse.

Y eso es exactamente lo que loiceños entrevistados dijeron que hace falta, salir del atraso y progresar.

“Todos los pueblos progresan menos éste. A ver si ahora progresamos. Estamos viviendo en los tiempos de los 1980. Un pueblo que queda al lado de Isla Verde y de San Juan, que esté tan atrasa’o. A ver si esto cambia porque el progreso aquí no ha llega’o”, manifestó Juan José Vizcarrondo, quien lleva 30 años viviendo en Loíza.

Sentado a su lado en uno de los bancos de la plaza loiceña, Carmelo Osorio no salía de su emoción por la elección de la nueva alcaldesa.

“Tengo el corazón que no me cabe en el pecho. Mire como está esto, no parece un municipio. Anoche cogí una borrachera celebrando. Llevamos 40 años de alcaldes penepés, y uno ve que se van bien económicamente y esto para atrás. Antes me hablaban mal de Loíza y me enfogonaba. Ahora les digo que tienen razón”, confesó Osorio, de 84 años.

Luz Navarro trabaja en la Oficina de Programas Federales del Municipio desde hace 20 años y catalogó el cambio de administración como “una bendición”.

Dijo que en estos últimos 12 años bajo la incumbencia de Manso Fuentes, han sufrido de “abusos emocionales” por parte de jefes que “venían de mal humor y se desquitaban con los empleados”.

Gloriguel del Valle lleva 23 años trabajando en el ayuntamiento municipal y ahora está en la Oficina de la Primera Dama.

“Este cambio lo necesitamos. Queremos cosas nuevas. Necesitamos proyectos, sala de emergencia las 24 horas. Queremos balneario y centros de bellas artes. Estoy bien emocionada y contenta. El pueblo se cansó”, destacó Del Valle.

La trabajadora social Rebecca Clemente lleva 12 años laborando en el Municipio y dijo que esperaban un cambio “para poder trabajar con las comunidades, con la juventud”.

Edwin Ferrer Cepeda aceptó que votó por el PNP para la gobernación, pero cruzó líneas partidistas para votar por Nazario Fuentes.

“Yo soy penepé, pero cambié. Doce años sin progreso. Quisimos un cambio porque Loíza iba para atrás todo el tiempo. Soy (seguidor) de Ricky (Rosselló, gobernador electo) pero el cambio aquí, había que hacerlo. Julia va a hacer un cambio como tiene que ser. Si no trabaja, Julia se va en cuatro años”, advirtió Ferrer Cepeda, de 45 años y nacido en Loíza.


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