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Tras el final prematuro de la primera sesión extraordinaria de 2016, 18 legisladores emprendieron un viaje al archipiélago del Pacífico para participar de la Cumbre Nacional de Legisladores Hispanos, incluso algunos que ya no regresarían a sus escaños en

Era el fin de la sesión y de esa Asamblea Legislativa cuando, en diciembre pasado, 18 legisladores puertorriqueños se montaron en un avión para un viaje intercontinental que los llevó hasta el medio del océano Pacífico.

Desde allí, exhibieron sus sonrisas en una foto grupal en la que vestían camisas azules y floreadas, distintivas del estado de Hawái, donde se encontraban.

Esa exposición de los legisladores al ojo público contrastó con el hermetismo que mostraron sobre el costo de su viaje y el beneficio que tenía para el pueblo de Puerto Rico, sobretodo, cuando el País pagó los gastos, incluso, de aquellos representantes y senadores que no regresarían a la Legislatura porque, un mes antes, perdieron sus escaños en las elecciones generales o habían decidido no aspirar nuevamente.

Después de casi dos meses de espera y solicitudes de parte de este diario, el Senado y la Cámara de Representantes revelaron datos sobre el costo de este viaje a la Cumbre Nacional de Legisladores Hispanos, para el que, en total, los dos cuerpos legislativos destinaron $16,191.

Esta cifra representa el 10% de los $161,647 de fondos públicos que utilizaron ambas cámaras para sufragar todos los gastos de viajes realizados por sus legisladores durante 2016.

Según los datos provistos a El Nuevo Día, para participar de esa cumbre, la Cámara de Representantes gastó $8,660 y el Senado desembolsó otros $7,531 en servicios de transportación, dietas, matrículas para participar del evento, propinas, alojamiento y otros gastos no especificados.

Aunque El Nuevo Día los solicitó, ninguno de los cuerpos legislativos mostró los informes que tanto los senadores como los representantes tienen que presentar antes de viajar y tras su retorno a la Isla.

En el informe previo al viaje, el legislador debe solicitar autorización para el traslado y explicar la importancia de ese viaje para su trabajo en la Asamblea Legislativa. En el segundo documento, los senadores y representantes tienen que ofrecer detalles de las actividades a las que asistieron y un breve resumen de lo aprendido.

El evento, que se llevó a cabo en la capital de Hawái, Honolulú, del 6 al 9 de diciembre de 2016, propició un ausentismo masivo que provocó que la sesión extraordinaria convocada por el entonces gobernador, Alejandro García Padilla, se suspendiera cuando estaban sobre la mesa nombramientos, enmiendas a un nuevo Código Civil y al Sistema de Retiro.

El colectivo que se trasladó al archipiélago hawaiano estuvo compuesto por los representantes Gabriel Rodríguez Aguiló, Jorge “Georgie” Navarro Suárez, Javier Aponte Dalmau, Luis “Narmito” Ortiz Lugo, Ángel Matos, Luis León Rodríguez y José “Pito” Torres Ramírez. También los acompañaron sus colegas Sonia Pacheco Irigoyen, Nardem Jaime Espinosa y Carlos “Charlie” Hernández, quienes, para ese entonces, sabían que no regresarían a la Cámara.

De los senadores, viajaron Eduardo Bhatia Gautier, Migdalia Padilla Alvelo, Thomas Rivera Schatz, Carmelo J. Ríos Santiago y Ángel M. Rodríguez Otero. También, los entonces senadores Ángel Rosa, Pedro Rodríguez y Ramón Ruiz Nieves, quienes dejarían sus escaños al concluir diciembre.

Desglosan los gastos El examen realizado a estos expendios reveló que el pago de $6,565 por concepto de dietas representó el mayor gasto incurrido por ambos cuerpos legislativos durante su estadía en Hawái

Por estipulaciones reglamentarias, un representante que esté en un viaje oficial fuera de la Isla recibe un estipendio diario de hasta $75, mientras que el Senado paga hasta $150 cada día.

Según su reglamento, si el representante se excede, la Cámara no está obligada a cubrir ese gasto adicional. Aunque la cumbre iniciaba el 6 de diciembre y culminaba el 9 de ese mes, tres legisladores -Pacheco, Ortiz Lugo y Aponte Dalmau- iniciaron su estadía el 4 de diciembre y la terminaron el 12.

El reglamento de la Cámara también autoriza un estipendio de $5 diarios para el pago de propinas a maleteros y a empleados de limpieza. Para este viaje a Hawái, solo cinco representantes reclamaron el reembolso por propinas, que sumaron $295. No se aclaró si los demás las aportaron de su peculio o no dejaron propinas.

El segundo renglón con más gastos fue el de matrículas. La Cámara pagó entre $195 a $400 por cada representante que participó en el evento, para un total de $2,780.

En el caso del Senado, no se especificó el desglose de gastos incurridos en matrículas y propinas. Sí incluyeron el total de $1,900 bajo la clasificación de “otros” gastos.

Durante el 2016, la Cámara de Representantes gastó $87,044 en viajes y el Senado, $74,602. Un total de 34 legisladores de ambas cámaras hicieron travesías. La mayoría de los viajes fueron a los Estados Unidos, pero también hubo vuelos a Costa Rica, Panamá, El Salvador, España, Canadá y Bahamas.


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